La Huerta de los Vaqueros

La tradición oral recopilada y divulgada por el Portal Ponto de Vista en 2017 señala el origen de todo en la Huerta de los Vaqueros, en Viana do Alentejo. Según los relatos transmitidos de generación en generación, un labrador rico llamado Martim Vaqueiro se enfrentaba a un enigma nocturno inexplicable. Sus animales abandonaban el refugio y regresaban por la mañana con las cancelas firmemente cerradas, un prodigio que motivó la aparición en sueños de la Virgen.

Esta narrativa popular fundó la matriz mítica y el culto en la región del Alentejo Central, vinculando la fundación religiosa a un milagro campesino. Sin embargo, la investigación académica presentada en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nova de Lisboa en 2013 demostró que la construcción de estas leyendas mítico-imaginarias marianas funcionó sobre todo como un instrumento estructurante para legitimar y expandir las peregrinaciones católicas setecentistas.

Mientras el imaginario popular fijaba la historia de Martim Vaqueiro, la realidad administrativa del municipio se moldeaba a través de mojones de piedra y decretos reales. El Castillo de Viana do Alentejo, que centraliza la estructura defensiva y religiosa de la villa, fue mandado construir por D. Dinis en el año de 1313, estableciendo el eje militar que precedería la hechura de los grandes santuarios barrocos de la región.

La piedra romana y el tarro de barro

Existe una segunda variante legendaria asociada al lugar, grabada en una inscripción en verso latino en la portada del Santuario de Nuestra Señora de Aires. De acuerdo con registros consultados en monografías locales y blogs de coleccionismo en 2020, la imagen sagrada fue hallada por un labrador dentro de un tarro de barro mientras cavaba el campo justo después de la expulsión de los moros de aquella parcela alentejana.

La materialidad del templo se aparta, sin embargo, de la simpleza campestre del tarro de barro, asentándose sobre estructuras mucho más antiguas. Estudios arqueológicos locales identificados por el portal Portugal Notável en 2026 probaron que el Santuario de Nuestra Señora de Aires reposa sobre un antiguo vicus romano del siglo II d.C., aprovechando inteligentemente piedras y aras votivas romanas en la composición estructural del atrio.

Esta longevidad constructiva contrasta con la cronología de la villa y muestra cómo Viana do Alentejo concentró estratos civilizacionales sucesivos. Las excavaciones revelan que el subsuelo guarda fragmentos de ladrillo romano y sillares reaprovechados, transformando el patio religioso en un archivo de piedra con siglos de historia documentada por arqueólogos.

Castelo de Viana do Alentejo, Viana do Alentejo
Castelo de Viana do Alentejo, Viana do AlentejoGoogle Places · Maria Paula Ferreira

El albarán de D. José I y el barroco

La lectura más obvia asumiría que la leyenda de fundación de Nuestra Señora de Aires descrita por la tradición oral posee registros medievales directos que comprobarían su antigüedad exacta. Sin embargo, los documentos oficiales y la investigación histórica apuntan a que la narrativa escrita y la monumentalización del culto solo asumieron expresión formal en el siglo XVIII, impulsadas por élites évoras e intereses económicos bien concretos.

El punto de giro institucional ocurrió cuando el Senado Vianense obtuvo de D. José I un albarán a 27 de septiembre de 1751, firmado por el Marqués de Pombal, conforme atestiguan los registros del Virtual Museum en 1804. Este documento regio tuvo como propósito fundamental instituir la feria franca vinculada al santuario, transformando un modesto culto local en un polo de atracción mercantil y religiosa de ámbito regional.

Para albergar el flujo creciente de peregrinos y feriantes, el proyecto del actual Santuario de Nuestra Señora de Aires fue desarrollado entre 1743 y 1760 por el padre arquitecto João Baptista, sustituyendo a un templo anterior que databa del siglo XVI. Las obras de ampliación transcurrieron de forma continua hasta 1792, habiendo tenido lugar la segunda consagración solemne el 13 de mayo de 1804, fecha que fijó la fisonomía barroca visible en el templo.

La imponencia del patrimonio nacional

La grandiosidad del esfuerzo constructivo setecentista y medieval consolidó Viana do Alentejo como uno de los núcleos patrimoniales más relevantes del Alentejo Central. El conjunto arquitectónico del Santuario de Nuestra Señora de Aires fue oficialmente clasificado como Monumento Nacional en el año 2012, según los registros de la Wikipedia y de la tutela de la cultura, consagrando la importancia histórica del templo barroco.

A apenas unos kilómetros del santuario, el núcleo urbano de la villa está dominado por el castillo medieval, cuyo conjunto fortificado fue oficialmente clasificado como Monumento Nacional por decreto publicado el 23 de junio de 1910, de acuerdo con la Dirección General del Patrimonio Cultural y el Municipio de Viana do Alentejo. La muralla poligonal en forma de rombo se distingue en la arquitectura militar portuguesa por exhibir torres cilíndricas en los vértices y puertas decoradas con elementos manuelinos.

Comparativamente con otras fortificaciones de la región, el castillo vianense destaca por la armonía de su plaza de armas y por la imponencia de los sillares de granito y mármol regional. La villa ocupa así una posición singular en la transición entre el gótico tardío quinientista y la expansión barroca que rediseñó el paisaje agrario y religioso a partir de mediados del siglo XVIII.

Santuário de Nossa Senhora d'Aires, Viana do Alentejo
Santuário de Nossa Senhora d'Aires, Viana do AlentejoGoogle Places · Rosalina Soares Mota

El presente y el eco de las piedras

El municipio de Viana do Alentejo preserva en su paisaje plano y abierto los vestigios materiales de estas transiciones seculares entre lo sagrado y el poder político. El vasto atrio de Nuestra Señora de Aires, adoquinado y flanqueado por las antiguas dependencias de los romeros, continúa siendo el escenario principal de las grandes concentraciones populares que mantienen viva la memoria de las antiguas ferias francas concedidas por la Corona en 1751.

La preservación de estos monumentos es asegurada por intervenciones de conservación coordinadas por la corporación local y por la tutela estatal, en un territorio que se enfrenta a los desafíos demográficos comunes al interior alentejano. Las murallas erigidas por orden de D. Dinis en 1313 continúan circundando el caserío blanco, mientras que las piedras romanas del siglo II d.C. permanecen empotradas en el atrio del santuario barroco.

A diferencia de las leyendas efímeras de los bueyes de Martim Vaqueiro o de los tarros de barro ocultos en la maleza, la documentación histórica guardada en los archivos y en los albaranes pombalinos ofrece la medida exacta de la construcción de este territorio. Viana do Alentejo permanece así como un laboratorio vivo donde la etnografía oral y la piedra monumental continúan dialogando bajo el cielo abierto del Alentejo.